











En todo el mundo, el nombre de
Lagnasco es sinónimo de buena fruta.
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Lagnasco,
Italia
Lagnasco,
pequeño centro con economía agrícola, surge en una
fértil llanura a los pies de los montes y muy cerca del
mar, en aquella provincia que por la extensión de sus
territorios se llama en jerga dialectal
"granda", es decir la provincia de Cuneo.

Está
situado en la parte sur occidental del Piamonte a unos 60
Km desde su capital, Turín. Su posición geográfica y
altitud son claramente favorables: surge, en efecto en
una llanura situada a unos 350 metros sobre el nivel del
mar, colocada entre el arco alpino y le Langhe, entre el
río Po y el Tanaro en el primer tramo de la que más
hacia el este recibirá el nombre de la Llanura Padana. A
sudeste, más allá de los pasos alpinos, está el Mar
Ligure.

Es aquí,
que sobre una superficie de 1785 hectáreas, o como se
dice aquí, de "4685 giornate", una unidad de
medida equivalente a 3810 metros cuadrados, viven y
trabajan los 1300 "lagnaschesi"; así son
llamados los habitantes de Lagnasco desde más de 900
años.
Provienen
en efecto, del siglo XI los primeros fragmentarios
documentos sobre el origen de Lagnasco, que fue bautizado
"Lignascum" por la palabra "Lignum",
que en latín significa madera, por las grandes selvas
que rodeaban el torrente Varaita.
Después
una historia de sumisión, el desarrollo económico
empieza en los años 30 de este siglo, cuando algunas
familias lañasquesas importaron el cultivo de los
frutales.

En medio
siglo, la producción de melocotones, peras y manzanas, y
más tarde de kiwi, ha llegado a ser la actividad
predominante de la población lañasquesa, que con
intuición empresarial ha sabido aprovechar el entero
sector productivo, que permite a los frutos de ser
cultivados, recogidos, almacenados, confeccionados,
transportados y comercializados con fuerzas únicamente
lañasquesas: una característica que ha permitido hacer
de Lagnasco el Eldorado de la fruticultura.
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